Un mal negocio puede terminar con una empresa familiar". La frase pertenece a Enrique Cortez, gerente de Publigraf, una firma del sector gráfico que empezó con la sociedad de dos hermanos, pero que sufrió una transición cuando una mala idea empresarial afectó la actividad de esta iniciativa.
Cortez contó su experiencia el pasado martes 12 de junio en el foro "Perfil de la empresa familiar ecuatoriana", que se cumplió en la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB), sede Quito.
Unas 30 personas, la mayoría microempresarios, asistieron a la mesa de análisis en la que también participaron Fernando Landázuri, director ejecutivo de la Cámara de la Pequeña Industria de Pichincha; Wilson Araque, Gary Flor y Wilson Mariño, catedráticos e investigadores de la UASB.
En su exposición, Cortez enfatizó tres condiciones para que una empresa familiar prospere: decisión, trabajo y honestidad. También mencionó que analizar la competencia puede resultar vital para una iniciativa que quiere ser competitiva. "En Publigraf siempre analizamos productos nacionales y extranjeros para poder mejorar y seguir en el mercado".
Durante el foro se mencionó que en Ecuador el 95% de las compañías son familiares. En EE.UU, el porcentaje es del 75%.
Para Araque, catedrático de la UASB, toda empresa familiar enfrenta tres trampas. La primera es no separar los ingresos familiares de los ingresos que genera el negocio. La segunda es no separar los lazos afectivos; y la última es no preparar la sucesión. Si estos tres puntos se abordan desde el arranque de un negocio familiar se pueden esperar resultados positivos, de lo contrario la iniciativa fracasará, coincidieron los expositores.
Otro dato que se analizó fue el tiempo que dura una empresa de corte familiar. Según Landázuri, el 75% de empresas familiares muere en la primera etapa, en la que existe un solo propietario-controlador; el 20% deja de operar en una segunda etapa, en la que los hijos del fundador administran el negocio. Y solo el 5% llega hasta una etapa en la que la empresa se expande a otros miembros de la familia como primos o sobrinos.
Otro problema, según Mariño, es que en una iniciativa familiar existe mucha informalidad. "No se tiene nada escrito y como consecuencia hay poco o ningún acceso a financiamiento bancario". Por eso es necesraio aclarar los roles de cada persona y contratar personal por méritos y no por ser hermanos, primos, sobrinos... Solo así el negocio se sostendrá en el tiempo.
Tomado de: Revista Líderes
"Para tener éxito una vez se necesitan cien fracasos"
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